
Este banco de arena se encuentra muy cerca de Piriápolis. Funciona con swell de Sur, vientos de NW y marea baja. Para llegar hay que atravesar un terreno privado, cerrado con alambrado y tranquera. Lo mejor es ir antes del amanecer para no ser visto por los dueños del terreno, quienes odian a los surfistas. Más de una vez se han quejado al almacenero de la zona, diciéndole que les comen los hongos, les ahuyentan las perdices y dejan cagues por todo el campo que luego ellos, mientras trabajan con los animales, pisan ensuciándose las botas. En verano es mucho peor porque andan descalzos.
Informó para este boletín: Sergio Daniel Puglia

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