Deep Purple no paraba de tocar en el “MP3” (Mente Pirada al Cubo) interno. Detesto cosas plugadas en mis oídos. El problema es que, vuelta y media, no logro apagar mi cerebro. Era uno de esos momentos. La pesada de los años 70 se apoderó de mi cabeza, no sé si por el artículo de California, que terminó llevando ese título o por el incendio de Mr. Fire, o Fanning, como queiran. La verdad es que “Smoke on the Water” parece haber resurgido de algún lugar de mi memoria para tornarse banda sonora de esta edición. Derrepente aparece el Cabelo, nuestro editor de fotografia, com la foto que está estampada arriba.
Silencio. Toda la sonoridad histérica se estancó. Hay una soledad glaciar en esta escena. Una calma que precede a la explosióno. La imagen define una verdad que sólo quien la vio de cerca puede entender. Sólo quien ya surfó sabe quem já surfou sabe evaluar. La playa está llena. Millares de personas están mirando, atentas. Hay un palenque, jueces. Helicópteros. Los locutores gritando. Lentes del mundo entero mirando este momento. Es posible snetir cada músculo y nervio expresando la intención que su mente, guiada por el alma obstinada, planea. Mientras tanto él está solo. Fijate. No hay nada en la foto más que él, su expressión firme, y el mar. Casi puedo escuchar el sonido de los bordes de la tabla cortando el agua y el viento pasando por el lip de la ola.
Dentro de poco él será coronado Campeón Mundial. Ese recuerdo puede traer todo el barullo de regreso a mi mente. Pero por el momento, lo único que oigo es el silencio de este momento eternizado. Lo único que veo es un surfista, completamente dominado por el instinto de hacer lo que sabe. Surfar.
POR EDINHO LEITE
edinho@hardcore.com.br
FOTO: TINOCO

No hay comentarios:
Publicar un comentario